Tiempo Litúrgico ¿qué es el ciclo C? Evangelio de Lucas.

La Sagrada Escritura ha sido dividida, desde el Concilio Vaticano II, en tres ciclos completos de lecturas (A, B y C), de tal manera que quien asistiera a Misa todos los días, durante tres años seguidos, conseguiría escuchar casi toda la Palabra de Dios, pues cada ciclo tiene su propia secuencia de lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento.

El Año litúrgico comienza con el Adviento y cada año cambia de ciclo. El Año litúrgico comienza el domingo I de Adviento y termina con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Domingo tras domingo, semana tras semana, día tras día y hora tras hora, Cristo actualiza su obra salvadora en el tiempo, entregándose a su Iglesia para santificarla (Cf. Ef.5, 26-27).

Con este fin, el rito romano organiza las lecturas bíblicas de la celebración eucarística que se completarán cada tres años:
En el año «A», la lectura principal (Evangelio) sigue el Evangelio de San Mateo;
En el año «B», el Evangelio de San Marcos;
En el año «C», el Evangelio de San Lucas.

¿Y el Evangelio de San Juan? Está reservado para ocasiones especiales, especialmente fiestas grandes y solemnidades, con énfasis en la Semana Santa.

Este año, el 1 de diciembre de 2024 iniciamos el ciclo «C», evangelio de san Lucas. En los albores del Renacimiento, Dante Alighieri definía a Lucas como el «evangelista de la ternura de Dios». Y, ciertamente, es así. Lucas, como todo evangelista, nos expone la salvación de Jesús y nos invita a seguir sus pasos. Al hablamos de Él, Lucas, nos lo presenta con el rostro de la ternura y la misericordia de Dios.

Ante el anuncio evangélico. Lucas se siente seducido por Cristo y se decide a seguirlo. Nuestro autor ha encontrado lo único que es importante descubrir en la existencia humana: Cristo es el único Señor de la vida. Lucas abandona la esclavitud que supone la dependencia de los pequeños señores, y se dispone a emprender la gran aventura de su existencia: seguir los pasos del Cristo Vivo.

La tradición cristiana nos cuenta que Lucas era médico y compañero de Pablo. Cuando leemos el tercer evangelio, apreciamos la pluma de un escritor erudito. Un buen conocedor de la lengua griega y un excelente estilista. Al analizar el vocabulario de su texto, apreciamos que unas 400 palabras reflejan una terminología propia del lenguaje de la medicina.

Una vez incorporado a la comunidad cristiana, Lucas se propone escribir un evangelio. Tal vez, en su corazón, se dijera a sí mismo: «Yo he experimentado la salvación de Jesús y me siento liberado por Él. Escribiré un libro en el cual contaré a mis hermanos mi experiencia de liberación. Les anunciaré gozosamente que Cristo es el único Señor. No vale la pena malbaratar la vida para sobrevivir al servicio de pequeños señores».

Observemos bien este detalle. Lucas no se propone realizar una descripción ni una biografía de Jesús. Lucas cuenta a sus condiscípulos una experiencia de fe: “He descubierto que Cristo es el Señor, y quiero anunciaros que tan solo Él libera». Lucas escribe un evangelio. No nos presenta a Jesús para que lo admiremos de lejos, nos presenta al Señor de la misericordia para que nos decidamos a seguirlo llevando la cruz de cada día….


Podemos seguir leyendo este texto sobre el evangelio de Lucas en: https://sanpedromalaga.es/el-ano-liturgico-ciclo-c/