Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo II después de Navidad. Ciclo A
Lecturas: Jn 1, 1-18.
Volvemos a leer este texto tan especial. San Juan se remite al propio origen de Jesús pero más allá de su origen histórico, antes del inicio de los tiempos.
Este texto es para leer despacio, saborear y contemplar ya que refleja una mentalidad oriental, mística, que nos introduce en el Misterio. El Misterio del ser.
Me gustaría quedarme aquí. No en explicar el texto, sino irnos introduciendo en el Misterio de la vida. Como dice el mismo texto, «sin la Palabra nada se hizo». La creación misma es obra de la Palabra, del ser de Dios. Por ello podemos decir que Dios mismo es la fuente de la vida.
Saborear el texto, admirar a Dios, quedarnos en silencio ante el ser de la existencia, ante el Misterio, irnos introduciendo en Él.
