Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo de la IV semana del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 5, 1-12.
El proyecto de Jesús es escandaloso.
Nos situamos en un mundo realmente cruel, como es el imperio romano: duro y ferreo. Solo tienen valor los que poseen poder, fuerza, riqueza. La vida humana vale muy poco.
Frente a ello, Jesús muestra los que realmente valen, los que son valiosos para Dios: los que sufren y lloran, los limpios de corazón, los misericordiosos, los pacíficos y justos…
Las bienaventuranzas son realmente un reflejo de cómo es Jesús, una descripción suya. Estamos vocacionados a ser como Él.
Leyendo despacio este texto evangélico, podemos admirar y contemplar un Cristo, ver cómo es Jesús, y pedirle aprender a ir siendo como Él.
José Luis, vuestro Párroco
