Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.
Lecturas: Lc, 1, 36-48.
Un Evangelio para ser contemplado y saboreado. No es cuestión tanto de explicar o describir la teologia que mantiene este pasaje, sino admirar.
Contemplar como Dios mira y ama el mundo: tanto que se propone enviar a su propio Hijo, Alguien de sus entrañas, para salvarlo y redimirlo.
Contemplar al Ángel: fiel transmisor de la voluntad de Dios.
Contemplar a María, la creatura, la perdona, la mujer , que se abre a los deseos de Dios, siempre llenos de bondad y de amor.
Admiremos hoy a Santa María, y pidámosle ir siendo como ella, amantes de los deseos de Dios, siempre llenos de amor.
José Luis, vuestro Párroco
