Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Jueves de la IV semana del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mc 6, 7 -13.
Hoy el Señor se da a conocer enviando. ¿A qué envía? A liberar de «espíritus inmundos», a liberar del mal.
Envía a sus discípulos sin nada. Su gran arma es Dios, el Padre. Por ello insiste en «no llevar nada de repuesto y quedarse donde les reciban»
Los discípulos enviados curan, expulsan el mal, dan consuelo.
Jesús vive todo esto: se siente enviado por el Padre, Él es su gran don, confía en Él del todo, no deja de hacer el bien donde es acogido, sana y da paz.
Hoy podemos leer este texto, contemplar así a Jesús, y pedirle ser de los suyos, ir siendo como Él.
José Luis, vuestro Párroco
