Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo de la VI semana del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 5, 17-37.
Según leemos todo el texto hoy podemos apreciar como se sitúa el Señor Jesús: hasta se atreve a «corregir» o «matizar» la misma ley, la propia palabra de Dios. Se hace, por tanto, igual a Dios: «se os dijo, pero yo os digo…»
Y según matiza o corrige, hay algo muy especial: pone por encima de todo un solo mandato: el amor al prójimo, el amor del hermano. No solo es «no matarás», sino trata con delicadeza al otro. La vida humana totalmente cuidada. Como diría San Pablo VI en uno de sus discursos:
» Ha llegado el momento de que recordemos nosotros, alumnos de Cristo, seamos maestros o discípulos, y no sólo que recordemos sino que cumplamos esta ley qcristiana fundamental: la vida humana es sagrada.
¿Qué quiere decir sagrada? Quiere decir que no está a merced del dominio del hombre, y a la vez está protegida por una potestad superior a la del hombre y defendida por la ley de Dios. La vida humana, sobre la que el hombre ejerce de muchos modos su autoridad, no está a merced de esa misma autoridad».
Hoy con este discurso, Jesús nos pone en igual plano el cuidado del otro con elmamor a Dios. Él mismo vive así.
Pidamos al Maestro ir siendo igual que Él: que aprendamos a cuidar y a amar a los demás.
José Luis, vuestro Párroco
