Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Pascua de Resurrección del Señor.
Lecturas: Jn 20, 1-9.
Después de días tan intensos como el Domingo de Ramos, el Jueves Santo, y el Viernes Santo, llegamos a la conclusión del Triduo Pascual: una tumba vacía.
Ante los atónitos discípulos están los recuerdos: la cena entrañable, el mandato del amor, el espantoso tormento, la muerte cruel y agónica, el fracaso.
Y aparece ahora una tumba vacía: ¿qué ha pasado?
Hoy podemos imaginar este relato, meternos dentro de él, visualizar la tumba, una pequeña cueva, y caer en la cuenta: el Padre Dios no ha abandonado al Hijo, le ha glorificado.
Pidamos a Dios que nos aumente la fe. Que nos maravillarnos sabiendo que el Señor está vivo, a nuestro lado.
José Luis, vuestro Párroco
