Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Ciclo A.
Lecturas: Mt 26,14-27,66.
Ante la lectura de la Pasión yo creo que no hay otra actitud que leer despacio, callar y contemplar.
Es una lectura larga, densa, sencilla y sin embargo con mucho contenido. No da muchos detalles, pero si muestra muy bien las actitudes de los diferentes personajes que intervienen: los Apóstoles, Pedro, Anas y Caifas, Pilato, el pueblo, las mujeres, dime cosas pero muy fieles y presentes. Y, por supuesto, Jesús.
El Señor hoy dice muy pocas palabras, pero rotundas. «Se deja hacer».
Hoy podemos leer lentamente todo el texto, toda la Pasión. Y fijarnos en Jesús. El Señor, Dios hombre, que se deja llevar hasta la muerte por ese amor que le mueve a ser uno como nosotros, y será uno más hasta el final, aunque ello le lleve a morir víctima de la injusticia.
Admiremos a Jesús, y estemos con Él.
José Luis, vuestro Párroco
