Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Jueves de la semana VI del Tiempo de Pascua.
Lecturas: Jn 15, 9-17.
Hay muchos sentimientos en este texto; por ello hace falta irlo leyendo de forma lenta, y gustarlo internamente.
Lo primero es sentir su palabra: permaneces en mi amor. No un amor cualquiera, sino el suyo, el de Jesús. Un amor que nos remite al Padre ya que brota de Él.
Lo segundo es sentir su paz y su alegría.
Lo tercero, su mandato: amaos como yo os amo.
Lo cuarto, sentirnos amigos suyos. Amigos con todo lo que significa esa palabra: Él es el Amado y el Amigo.
Y, por último, gustar internamente, «yo os he elegido…»
Hoy podemos contemplar así al Maestro: Jesús el hombre que nos ama como el Padre, que nos da su paz y su alegría, que nos hace amigos suyos porque Él está enamorado de cada uno de nosotros, y nos elige para tener vida.
Estemos con Él.
José Luis, vuestro Párroco
