Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo XI del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 9, 36-10, 8.
Podríamos hoy distinguir en el texto tres grandes mensajes.
Jesús muestra una gran compasión hacia quien se siente perdido y extraviado, hacia quien se puede sentir «como oveja sin pastor». Jesús es el hombre de la compasión.
Tambien podemos ver que el Señor elige: elige a doce hombres. No son los mejores, ni los más inteligentes, ni los más religiosos. Son muy distintos entre si. ¿Porqué los elige? No sabemos cuáles son sus criterios, pero si llama a quien quiere, y porque quiere. Yo creo que hay una razón: esa llamada responde a un deseo de Dios: que esa persona sea realmente feliz. Tal vez tendrá dificultades, pero el Señor le llama a su propia realización como persona. Donde sea que le conduzca esa elección.
Por último son elegidos y enviados a una misión, la propia misión de Jesús: curar heridas, reparar aquello que daña.
Hoy podemos contemplar así al Señor: compasivo , que llama y elige con mucha libertad a quien quiere y como quiere, y que nos envía a ser como Él: reparar brechas, sanar, dar esperanza.
Estemos con Él.
José Luis, vuestro Párroco
