Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Sábado de la semana XIII del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 9, 14-17.
Me gustaría quedarme con una frase central de este texto: «¿pueden guardar luto los amigos del esposo Mientras esté con ellos?»
Jesús hoy se manifiesta como amigo: amigo de sus discípulos. La relación maestro con el discípulo en Jesús con los suyos es distinta a la clásica: no hay jerarquía, sino cercanía y amistad, cariño y amor. Los discípulos somos amigos, en el mejor sentido de la palabra, de Jesús. Él no se sitúa por encima, sino como el Amigo.
Pero, además, se sitúa como el esposo: la unión con sus discípulos es marital, amorosa, intensa. Digamos que nos quiere «con locura». Dios ama al ser humano intensamente: es el loco de amor.
Hoy al leer este Evangelio podemos descubrir a Jesús como nuestro gran amante. Y este amante nos llama a vivir la alegría que supone el saber que está con cada uno de nosotros amándonos intensamente.
Estemos con Él.
José Luis, vuestro Párroco
