Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Martes de la semana XV del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 11, 20-24.
El buen Señor Jesús en su vida terrena «no paraba». Su lugar habitual eran las ciudades y poblaciones de su entorno: Nazaret, Caná, Cafarnaun, Betsaida, Jerusalén, Jericó…
Su presencia es «sacramental’: siempre remite a Dios. Por ello nunca es una presencia intrascendente, ni vana o vacía, sino que siempre remite a la presencia de Aquel que nos acompaña y da sentido a la vida.
Por ello «reprende » a estas ciudades del borde del lago: no han querido darse cuenta de esa presencia.
Hoy nos llama el Maestro a pedir la gracia que Él tiene: percibir la presencia fundamental de Aquel que es la fuente de la vida, que da sentido y fuerza a todo, que nos mueve a vivir con un estilo muy propio, el de Jesús.
José Luis, vuestro Párroco
