Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Jueves semana XIV del Tiempo Ordinario.
Lecturas: Mt 10, 7-15.
Hoy podemos distinguir en este Evangelio dos aspectos fundamentales del ser de Jesús.
El Señor envía a sus discípulos a llevar y dar paz. Nunca amenazas ni opresiones, ni advertencias. Sino a anunciar el Reino con todo lo que ello conlleva: proponer la salvación.
La forma en como llevar adelante está misión es la confianza en el Dios de la vida, en el Padre. Las instrucciones que da el Maestro son, en definitiva, la confianza puesta en Dios.
Jesús es el primero que vive esto: Él porta y anuncia la salvación desde la plena confianza en el Padre.
Podemos contemplar hoy así a Jesús: leer despacio este pasaje evangélico, escuchar de sus labios esas palabras, darnos cuenta de que son realmente una descripción de cómo es Él, y estar en silencio ante y con Él.
José Luis, vuestro Párroco
