Para leer el Evangelio: viernes 8 agosto 2025

Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.

Viernes de la semana XVIII del Tiempo Ordinario (Ciclo C).
Lecturas: Mt 16, 24-28.

Tomar la cruz y negarse a si mismo… palabras muy clave en la identidad cristiana. Pero, ¿qué significarán?

Personalmente no me atrevo a dar explicaciones a estas palabras; han tenido una honda presencia en la espiritualidad cristiana en todos los siglos. Voy a intentar explicar cómo yo lo vivo, sabiendo que no soy experto en nada, ni en Biblia ni en Espiritualidad. Tal vez me equivoque. No soy un intelectual. Por ello, reitero, tan solo voy a dar un testimonio, que puede ser erróneo ante el intelecto.

Jesús vive la cruz: no busca el dolor, sino que ama tan intensamente que elige entregar su vida por los demás. Como dirá Bonhoefer, Jesús es el hombre para los demás. Yo añadiría «para Dios». Su encuentro con el Padre es tan fuerte que le empuja a ser para los otros. Vive amando, lo que le lleva a servir. El amor lleva a la entrega de la vida; esta es la cruz cristiana: amar que lleva a entregarse y a servir. Por ello puede llegar el dolor, darse a uno mismo por el otro. No es la búsqueda del dolor sin más; el dolor, que llega, puede ser fruto del amor. Pasar la noche en vela por dar paz o acompañar a un amigo, por ejemplo.

Hoy el Señor Jesús se nos revela desde esta dimensión del amor; a la vez se nos muestra invitándonos a seguirle, a vivir y ser como Él. Podemos hoy «oír» de sus labios estás palabras, y pedirle su Espíritu para poderle seguir.

Estemos con Él.

José Luis, vuestro Párroco