Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Jueves Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Ciclo A
Lecturas: Lc 2, 16-21.
Es bonito comenzar el año fijándonos en María, la Madre del Señor Jesús.
Hoy, después de una noche «corta» para dormir, os pido que dediquéis un poco de tiempo a leer despacio este Evangelio tan corto, pero tan entrañable, y os fijéis en dos personajes.
María, el primero. Una mujer sencilla, de pueblo, llamada a cosas muy grandes, que superan su capacidad, pero que es capaz de no agobiarte, y «guardarlas» en su corazón. Tal vez encontrará su sentido según pasa el tiempo, sin prisas…
Y Jesús, el segundo. Dios hecho hombre, encarnado. Tanto ama al mundo, tanto nos ama, tanto me ama, tanto te ama, que se hace uno como nosotros, como yo, como tú, para que le pidamos entender, y traernos la salvación. Amor a borbotones.
Estemos con Él. Aprendamos de María y de Jesús.
