Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo XV del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 13, 1-9.
Ante está parábola, yo me quedo con dos aspectos que nos pueden ayudar a descubrir como es Jesús.
El sembrador, Dios, no deja de sembrar: es fuerza creativa y creadora, que no deja de expandir vida. Su tarea es sembrar, derramar semillas, llenar de vida. «Echar » vida con la esperanza de multiplicar y generar más vida.
Ante la obra de Dios, Él nos deja libertad para acogerla, o para rechazarla de muy diferentes formas. Nos pide hoy que seamos como la tierra buena que acoge y produce, aunque nos da la libertad para hacerlo.
Hoy ante esta parábola podemos contemplar así al Señor: la fuente de la vida, su origen, que no deja de sembrar, y que nos pide que nos abramos a Él para generar aún más vida. O frutos de vida.
José Luis, vuestro Párroco
