Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Jueves de la semana XXIII del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Lc 6, 27-38.
Estamos ante un Evangelio excepcional que muestra de forma extraordinaria el propio ser de Jesús.
Un texto para leer, releer y dejarse empapar por él.
Un texto ante el cual podemos decir como Pedro «aparta de mi, que soy un pobre pecador».
Simplemente me gustaría quedarme en la coclusion de este Evangelio: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Un auténtico proyecto de vida: aprender a ser misericordioso. Como Dios.
José Luis, vuestro Párroco
