Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Viernes de la semana VIII del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mc 11, 11-26.
Podemos distinguir en este texto una estructura de «bocadillo» muy típica de Marcos: inicia una historia, mete «en medio», y vuelve con la primera: se inicia el texto de la higuera, ocurre la escena con los comerciantes, se vuelve a la higuera.
¿Y como se manifiesta el Señor? Nos invita a vivir algo que vive Él, la fe en el Padre. Una fe que ,a diferencia de la higuera, da frutos.
Y una fe que se basa en la confianza, no en «negociar» con Dios. Ni en manipularme.
Hoy podemos admirar así a Jesús: el hombre creyente que confía, que vive la relación con el Padre desde el amor, que desdeña negociar, porque sabe que está a su favor.
José Luis, vuestro Párroco
