Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Viernes de la semana XV del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 12, 1-8.
Yo hoy destacaría dos mensajes de este texto, aunque es indudable que podemos encontrar más.
Despues del ataque de los fariseos, Jesús hace hincapié en algo que desea Dios: deseo misericordia y no sacrificios.
El Señor pone por encima de todo el amor, la misericordia. En el mundo antiguo ser creyente se satisfacía con ofrecer un sacrificio a Dios, aunque la fe no influyera para nada en la vida. Por eso es tan importante esta afirmación: quiero amor, quiero misericordia.
Por otro lado, la gran revelación de Jesús: soy Señor del sábado, soy Dios.
Hoy podemos contemplar así a Jesús: el Dios que desea por encima de todo, amor, misericordia.
Estemos con Él.
José Luis, vuestro Párroco
