Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Domingo XVII del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 13, 44-52.
Un texto evangélico.muy sencillo y muy bonito, con muchísima profundidad.
Descubrir al Señor Dios, descubrir su Reino, es una maravilla. Vale muchísimo.mas que todos los bienes que podamos tener. Por eso vale la pena «sacrificar» otros bienes si podemos realmente vivir ese Reino, esa propuesta, Dios mismo.
Hoy podemos contemplar así al Maestro: nuestro tesoro, nuestra perla, por el que vale la pena entregar todo lo demás. El único que puede llenar nuestra vida de plenitud es Jesucristo. Estemos con Él
José Luis, vuestro Párroco
