Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Jueves de la IV semana del Tiempo de Cuaresma.
Día 19 de marzo, fiesta de San José, esposo de María.
Lecturas: Mt 1, 16.18-22.24.
El Señor Dios hoy se nos revela a través de un hombre entrañable, un justo, un santo: José.
Según leemos este texto evangélico, vamos descubriendo perfiles de como es este hombre: un hombre justo, preocupado por María, respetuoso, delicado. Un hombre bueno. Y un hombre obediente a la voluntad del Padre, aunque ello conlleve perder la propia vida, los propios proyectos. Disponible y entregado. Modelo del discipulo cristiano.
También podemos en este texto reconocer como es nuestro Dios: desea salvar el mundo entero ( salvar a su pueblo, toda la humanidad, de sus pecados, es decir de todo mal), y propone al ser humano participar en su obra salvadora, no a ser meros espectadores, invita a cuidar y proteger a María y al Niño…
Un hombre santo, y un Dios Salvador.
José Luis, vuestro Párroco
