Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Viernes de la semana IX del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mc 12, 35-37.
De una forma un tanto enrevesada hoy el Evangelio nos muestra el misterio de la persona de Jesús.
Un descendiente que es mayor que su antepasado; más aún, que es su Señor. Algo muy chocante.
Sin embargo algo que nos dirige al propio misterio del Maestro
El Señor nace y es persona en un pueblo que porta una promesa. En un momento concreto de la historia. Y sin embargo, está por encima de ese pueblo, de la propia promesa, de la historia.
Hoy podemos contemplar así al Señor Jesús: el Dios que da sentido a la vida, el Dios que está por encima de la historia, pero que se sumerge en ella para traernos la salvación. ¿Un Dios que nos ama?
José Luis, vuestro Párroco
