Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Martes de la semana XIII del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 8, 23-27.
Según leemos este Evangelio, hoy podíamos leer unas palabras de San Carlos de Foucauld que al leer este pasaje hace como que el Padre nos dice:
«Hijos míos, pase lo que pase, recordad que yo estoy siempre con vosotros. Acordaros que, visible o invisible, despierto o dormido, vigilo siempre, estoy por todas partes, soy todopoderoso. No tengáis jamás ningún temor, ninguna inquietud: estoy ahí, vigilo, os amo, lo puedo todo ¿Qué más hacer por vosotros? Acordaros de estas tempestades, cuando erais tranquilizados con una palabra, haciendo suceder una gran calma.
Tened confianza, fe, y coraje; acordaros sin inquietud por parte de vuestro cuerpo y vuestra alma, pues yo estoy ahí, amándoos.»
Con frecuencia pasamos por tempestades. Y acabamos angustiados.
Hoy este pasaje nos recuerda que Dios está ahí, aunque no le notemos. Y. Id duceca cada uno esas palabras de Foucauld que antes os invitaba a leer.
Hoy podemos leer este pasaje evangélico y contemplar a Jesús presente en toda nuestra vida, sobre todo en nuestras tempestades, que nos dice «no temáis». Pidámosle que aumente nuestra confianza en Él.
José Luis, vuestro Párroco
