Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Miércoles de la semana X del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 5, 17-19.
Estoy convencido de que el Señor poco a poco se va acercando a las personas para que le conozcamos. Qué le conozcamos y amemos.
No es igual la imagen que tiene un niño de cinco años de su madre, que cuando tiene diez, o cuando tiene veinte, o… la mujer es la misma, pero la persona va cambiando, y la va reconociendo cada vez mejor.
De una forma semejante, Dios se va dando a conocer cada vez más plenamente hasta llegar a Jesús, plenitud de la revelación.
Así yo creo que se tiene que entender este Evangelio: Jesús no viene a cambiar nada, sino a llevar a plenitud. Y la plenitud es el amor.
Hoy podemos contemplar así al Señor al leer este texto: Jesucristo es la forma más plena de acercarse Dios al hombre. Y en Él podemos encontrar la paz, el sentido a nuestro ser: somos obra de Dios, y en la medida en que estamos con Él, nos ponemos en sus manos y nos sentimos amados, realmente vamos realizàndonos, siendo mas plenos.
Jesús, el hombre pleno.
José Luis, vuestro Párroco
