Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (viernes 12 junio)

Del Evangelio según San Mateo
En esa ocasión, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.  (Mt 11,25-30)

Los pequeños del Evangelio
La liturgia nos presenta una oración de Jesús en la que alaba al Padre, es decir, reconoce públicamente lo que ha hecho y hace en favor de los «pequeños», en detrimento de los sabios y entendidos. El contenido de lo revelado queda plasmado en la expresión «estas cosas»; por los versos que preceden a este texto, «estas cosas» se refiere a la comprensión de la persona de Jesús, a quien los «sabios y entendidos» de la época rechazaron. Por otra parte, los «pequeños» pueden ser los pobres a los que se anuncia el Evangelio, y los humildes, es decir, los que escuchan y aceptan la Palabra. Una clave para entender que el Sacratísimo Corazón de Jesús sólo es comprensible en la medida en que nos hacemos pequeños, humildes.

Mi yugo es suave
El yugo es un dispositivo destinado a la tracción de los animales que permite sujetarlos a un carro, arado u otro apero y hacerlos maniobrar. A partir de esta experiencia tomada de la vida agrícola, Jesús invita a los «pequeños» a confiar en Él, garantizando el descanso, la paz, la liberación, porque su yugo no es opresivo. Jesús no sobrecarga a los que se acercan a Él, no los oprime cargando pesos que los amos de la época no movían ni con un dedo. Jesús, humilde y puro de corazón, es el que dice haciendo, el que acepta la voluntad del Padre y la vive en primera persona, compartiendo con los «pequeños» el compromiso requerido. Por eso el yugo de Jesús es suave, no porque esté «aguado», sino porque ha eliminado las incrustaciones legalistas y ha devuelto la ley de Dios a su origen, revelando que Dios es amor misericordioso. Amor para siempre, nos recuerda el salmo.

El corazón

En el lenguaje bíblico, el corazón tiene un significado mucho más amplio del que nosotros le atribuimos ordinariamente: indica toda la persona en la unidad de su conciencia, inteligencia, voluntad, libertad. El corazón indica la interioridad del hombre.  Con su costado abierto, Jesús nos dice: «Tú me interesas», «Tomo tu vida en mi corazón«. Pero también nos dice: «Haz esto en memoria mía: cuida de los demás. Con todo el corazón. Es decir, experimenta los mismos sentimientos de mi corazón y toma las mismas decisiones que yo he tomado».

Oración
Divino Corazón de Jesús, te ofrezco por medio del Corazón Inmaculado de María, madre de la Iglesia,
en unión con el sacrificio eucarístico, las oraciones, acciones, alegrías y sufrimientos de este día
en reparación de los pecados y por la salvación de todos los hombres,
en la gracia del Espíritu Santo, para gloria del Padre Divino. Amén.