Con estas palabras no pretendemos explicar ni suplantar el Evangelio diario, sino dar pautas para contemplar esta lectura, sabiendo que lo fundamental es leer, saborear y gustar internamente el Evangelio, descubriendo más hondamente como es el Señor.
Martes de la semana X del Tiempo Ordinario (Ciclo A).
Lecturas: Mt 5, 13-16.
Hoy podemos orar así:
Señor, me pongo en silencio ante tu palabra:
“Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo”.
No me dices que lo intente ser.
Me dices que ya lo soy en Ti.
Pero miro mi vida y me pregunto:
¿Doy sabor donde estoy? ¿O me he vuelto insípido, mezclado con todo?
¿Alumbra algo en mí, o escondo la luz por miedo?
Quédate conmigo en esta pregunta sin prisa.
No quiero hacer cosas grandes para que me vean.
Quiero dejar que mi vida, pequeña y concreta, deje ver tus obras.
Que en mi trabajo, en mi casa, en lo de cada día, alguien pueda decir:
“Aquí hay algo distinto. Aquí hay paz, hay verdad, hay Dios”.
Límpiame de lo que me hace perder sabor.
Enciende de nuevo lo que se ha apagado.
Y si me escondo, sácame con mansedumbre a la lámpara.
Que al final del día, no sea yo el que brille,
sino que mirando mi vida, los demás glorifiquen a mi Padre que está en el cielo.
Amén.
José Luis, vuestro Párroco
